BATALLAS IMPORTANTES DE
BATALLA DE INGLATERRA
Hitler estaba seguro que
para lograr una invasión a Inglaterra por tierra debía derrotar a
de
Hitler
siempre había tenido la intención de emplear la fuerza aérea para aplastar a
Gran Bretaña. Encomendó al Reichsmarschall Hermann
Goering, comandante de
1) ¿Podía una campaña de bombardeos
llevar por sí sola a la victoria?
2) ¿Qué blancos debían atacarse para
lograr el objetivo?
En 1940 nadie tenía respuestas a estas preguntas, de suerte que
El objetivo siguiente de
Hitler, la ocupación de Inglaterra, se ve obstaculizada por la falta de
preparación de la marina, (el arma más postergada por Hitler) y por el fracaso
de la ofensiva aérea, consecuencia de las distancias que debían recorrer
los aviones alemanes hasta suelo inglés.
Al principio los alemanes efectuaban de día sus incursiones, pero los
cazas británicos eran sumamente efectivos. Entonces comenzaron a atacar de
noche. Durante 57 noches, los londinenses fueron sometidos a bombardeos de más
de 200 aviones. En estas acciones los alemanes empleaban bombas de alto poder
explosivo y bombas incendiarias para provocar incendios que aumentaran el daño.
Los bombardeos se desplazaron con el tiempo de Londres a blancos
industriales. El 14 de noviembre, 500 aviones alemanes lanzaron 600 toneladas
de bombas sobre Coventry matando a 400 personas y destruyendo vastos sectores
de la ciudad. Aunque Gran Bretaña continuaría sufriendo bombardeos durante
1940, por entonces Hitler había abandonado el objetivo de destruirla. Ocupado
en otras cosas, Hitler finalmente archivó sus planes de invasión (tal como
estaban). Al final,
A pesar de que los británicos sólo dispusieron de un promedio de 600
aviones en cualquier momento durante la batalla de Gran Bretaña, lograron
superar la ofensiva alemana mediante una combinación de estrategia, tecnología
y, lo más importante, coraje. Era un valor nacido del convencimiento de que el
destino de la nación reposaba en la habilidad y tenacidad de un joven y a
menudo inexperto piloto de combate.
La población de
Londres es evacuada, las costas que se prestaban a posibles desembarcos
alemanes son fortificadas, se multiplican las baterías antiaéreas se
organizan refugios,
pero las incursiones aéreas alemanas someten a las ciudades, puertos y centros
industriales ingleses a terribles bombardeos. Finalmente
Alemania también intenta
el ahogo económico de los aliados por medio del bloqueo naval, alcanzando un
alto nivel la técnica de los ataques submarinos. Cuando un submarino alemán
detectaba un convoy mercante aliado, emitía por radio su posición e
inmediatamente reunía a todos los submarinos cercanos como “manada
de lobos” para cercar y hundir a los barcos enemigos.
Simultáneamente, Mussolini declara la guerra a Francia e
Inglaterra, sobre todo para no quedar fuera del reparto del mundo que se veía
venir, pero es realmente poco lo que puede aportar a la causa hitleriana. Con un ejército anticuado y una fuerza aérea
irrelevante, sólo la marina italiana está preparada para la guerra, pero es
descalabrada en varios combates navales, dejando a los ingleses el dominio del
mar Mediterráneo. Desde Albania, el ejército italiano invade Grecia, pero los
griegos contraatacan junto con los ingleses y pronto ocupan un tercio de
Albania.
Desde las posesiones
italianas también se invade, en este caso a las colonias inglesas, pero los
británicos, apoyados por los anzacs (soldados de
Australia y Nueva Zelanda) recuperan terreno, desalojando incluso a los
italianos de Etiopía. Hitler tuvo que acudir en ayuda urgente de su aliado,
conquistando Grecia y creando el Afrika Korps, destinado al norte de África. Mientras tanto, se
incorporan a la alianza con Alemania e Italia otros países, como Hungría,
Rumania, Eslovaquia y Bulgaria.
BATALLA DE STALINGRADO
Moscú
fue atacada en octubre de 1941, un mes después de que empezase el sitio de
Leningrado. La llamada «Operación Tifón" El ejército expedicionario alemán
volcó todo su potencial en este ataque, pero los soldados estaban exhaustos,
los suministros eran insuficientes y las tropas soviéticas hicieron gala de una
extraordinaria determinación para salvar a la ciudad. Gracias a la desesperada
reorganización del ejército soviético, a un mando más eficiente y al titánico
esfuerzo del pueblo soviético, los rusos lograron darle la vuelta a la
situación. El hecho de que Stalin permaneciese en Moscú durante la batalla
contribuyó enormemente a elevar la moral de los soviéticos. Los gritos de
«Stalin está con nosotros» podían oírse en las calles. Cuando el Ejército Rojo
contraatacó, en diciembre de 1941, los alemanes fueron expulsados de Moscú.
Hitler se proponía abastecer a los soldados sitiados
desde el aire. El 60 Ejército necesitaba diariamente provisiones, municiones y
otros suministros por un peso total de entre 1.600 y 2.600 toneladas, pero el
comandante en jefe de
El 10 de enero de 1943, como
quiera que los alemanes se negasen de nuevo a rendirse, el Ejército Rojo atacó
en la que acaso fue la batalla más sangrienta de toda la guerra. El 99 % de la
ciudad de Stalingrado resultó destruida; y de sus 500.000 habitantes, sólo
quedaron 1.500 después de la batalla.
Las bajas militares también
fueron muy elevadas por ambos bandos. Murieron 500.000 soldados soviéticos,
además de 150.000 alemanes y rumanos. Pero la cifra de muertos no se detuvo
tras el final de la batalla, porque de los 91.000 alemanes hechos prisioneros,
más de 50.000 murieron de hambre y de frío a lo largo del mes siguiente. El 60
Ejército de Hitler había sido prácticamente aniquilado. En palabras del general
Siegfried Westphal: «Jamás un ejército tan grande
tuvo un final tan aterrador en toda la historia de Alemania».
Estas derrotas fueron muy
amargas para los alemanes. Pero lo peor estaba por llegar. En las vastas
llanuras de Rusia central los alemanes lanzaron la «Operación Ciudadela»,
conocida también como «la batalla de Kursk». Hitler tenía especial interés en
conseguir la victoria en Kursk, porque le permitiría destruir dos frentes rusos
en una sola batalla. También creyó que era un momento favorable para atacar.
Los aliados no habían invadido Francia, como él creyó que harían, y esto le
permitió disponer de algunas tropas de reserva. Además, estaba convencido de
que sus unidades de panzers eran superiores a los
tanques rusos. Para el ejército alemán, la «Operación Ciudadela» era una
oportunidad de desquitarse de las humillantes derrotas en Moscú (1941) y
Stalingrado (1942).
La batalla duró cincuenta
días, desde el 5 de julio al 23 de agosto de 1943, y en ella se utilizaron más
tanques, morteros, cañones y aviones que en cualquier otra de
Fue un ataque en tenaza, con
dos cuñas alemanas que partieron de Oriol Kursk y Belgorod-Járkov, enviadas para conquistar las lomas de Kursk, un
área de
A la postre, Hitler ordenó
interrumpir la campaña, aterrado por las noticias de que los aliados habían
desembarcado en Sicilia y de que Italia se disponía a abandonar la guerra.
Además, Alemania necesitaba desesperadamente sus tropas en el Mediterráneo. La
derrota de los alemanes en Kursk fue aplastante. Los colocó a la defensiva, dio
la iniciativa a los soviéticos y resquebrajó la moral alemana. A partir de
entonces, los militares alemanes tuvieron la premonición de que la derrota era
inevitable. En palabras del capitán general Heinz Guderian,
jefe de la junta de Jefes de Estado Mayor entre 1944 y 1945: «Innecesario es
decir que los rusos explotaron a fondo su victoria. Ya no habría más períodos
de calma en el frente oriental. En adelante, el dominio del enemigo fue
incontestable». La batalla de Kursk significó el principio del fin de la guerra
en el frente oriental.
Venganza: Una combinación de
tácticas superiores, mejor utilización del material y espíritu de lucha, además
de la combatividad de los partisanos, condujo a la victoria soviética. Después
de la derrota alemana en Stalingrado, el conflicto se reanudó en dirección
contraria. Las tropas alemanas fueron gradualmente empujadas hasta ser
expulsadas de
En las calles gritaban esta
consigna: «A los polacos, a los pans y a los
perros...hay que matarlos como perros». Y el Ejército Rojo aprobó estas
actividades. A medida que los soldados soviéticos avanzaban hacia el oeste y se
adentraban en territorio alemán, se entregaron a una terrible venganza. La
pauta la marcó el primer pueblo alemán que encontraron, Nemmersdorf,
en el este de Prusia. Las tropas soviéticas entraron el 22 de octubre de 1944 y
violaron, mutilaron y mataron a todas las mujeres. A algunas las abrieron en
canal. A los prisioneros de guerra y a los obreros polacos los castraron.
Similares episodios de
brutalidad tuvieron lugar en toda